
Del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay, el mundo y los que en él habitan;
pues él la fundó sobre los mares y la estableció sobre los ríos. (Salmos 24:1-2)
Si la Tierra es del Señor y todo cuanto en ella hay, ¿por qué son los políticos y las empresas quienes llevan la voz cantante a la hora de revertir la Ley de Aire Limpio, al seguir contaminando el aire que respiramos y el agua que bebemos? ¿Por qué permiten la deforestación mediante la tala, la minería, la contaminación del agua, las centrales eléctricas alimentadas por carbón, la inminente extinción de la flora, la fauna y la vida marina, y un largo etcétera? ¿Acaso no tenemos todos una existencia muy breve en esta Tierra, a la que sucederán generaciones venideras que también tendrán una vida efímera?
Greta Thunberg, una activista medioambiental sueca de 16 años, y millones de otras personas con ideas afines están librando una cruzada para detener todo aquello que contribuye al cambio climático y a su impacto en su futuro. La economía y la desigualdad de ingresos contribuyen a este complicado y vicioso ciclo de explotación.
Aquellas personas que se lucran devastando el medio ambiente sostienen que la ciencia que sustenta nuestra previsible catástrofe ambiental no puede ser demostrada. A mi juicio, esa postura es similar a la de los escépticos que afirmaban que no podríamos poner a un hombre en la Luna, o que la Tierra es redonda.
El afán de lucro generó, durante el siglo XX, empleos en industrias contaminantes que sacaron a las personas de la pobreza, a pesar de que estas quedaban expuestas a la neumoconiosis y a otras enfermedades. Por consiguiente, la gente teme enfrentarse a las empresas y a los políticos que permiten la degradación de nuestro medio ambiente, debido al impacto que ello tendría en su bienestar económico.
Greta y las personas como ella poseen la entereza y la determinación necesarias para desafiar a nuestros depredadores terrenales, quienes promulgan leyes que los benefician a ellos y a sus cuentas bancarias, y que esquilman los recursos naturales del mundo. Ella y otros están intentando salvar su futuro —y el nuestro— en este mundo.
Piénsalo:
- ¿Cuestionas a Greta y a otros ambientalistas que abogan contra el cambio climático? Si es así, ¿por qué lo haces?
- ¿Qué derecho y/o pretensión tienen las empresas y los políticos sobre la tierra? ¿Realmente son dueños de la tierra? ¿Eres tú el dueño de la tierra? ¿Qué te hace pensar eso?
- ¿Qué sacrificios estás dispuesto a hacer para reducir tu huella ecológica?
- ¿Cómo pueden ayudar las empresas y los políticos a los trabajadores desplazados y despedidos en caso de que cierren las industrias contaminantes?
- ¿Es la contaminación un crimen de lesa humanidad? Si es así, ¿qué te hace pensar eso?
- ¿Qué papel crees que Dios quiere que desempeñemos con respecto al cambio climático?
